Lo reconozco. Me cuesta mucho, muchísimo comer verdura. Ya se que es sano, natural y ecológico, pero yo disfruto con la carne, me gusta el pescado y como verde a regañadientes. Pero, aunque prefiera un kilo de sangrante chuletón de buey, en ocasiones (contadas) opto por preparar recetas de verdura.
Una pequeña aportación curiosa sobre la lasaña es que, según un grupo de historiadores, podría no ser italiana. Pese a que aparece reseñada en varios escritos de Cicerón, con su denominación latina lasanum de la que proviene el término actual, y a que aparece registrada en un manuscrito del siglo XIV. Según éstos el origen es británico. Y tienen pruebas tangibles. Se ha encontrado un libro de recetas encargado por Ricardo II, que data de 1390, y en el que aparece un plato de pasta plana en capas con salsa de queso.
Independientemente del origen (lo he comentado porque me parecía una curiosidad), vamos a centrarnos en el plato en sí. En esta ocasión aproveché los ingredientes haciendo tres platos al tiempo. Por una parte preparé una crema de verduras, el caldo sobrante lo usé para un fondo e hice esta lasaña con las verduras sobrantes.


