Termino la trilogía de los fondos con el de carne, una salsa con un mucha historia a sus espaldas. Corría el año 1615 cuando se celebraron en Burgos los esponsales entre Luis XIII y Ana María Mauricia, conocida posteriormente como Ana de Habsburgo, hija de Felipe III de España y Portugal. Unos fastos que fueron noticia en la Europa de la época y que formaban parte de la política de esponsales de interés promovida por las diferentes monarquías europeas.
Con una gastronomía marcada fuertemente por las carnes de caza fue Armand-Jean du Plessis, más conocido como Cardenal Richelieu, uno de los primeros en advertir que los platos preparados por los cocineros españoles, en especial los que llevaban salsas eran netamente superiores en sabor a sus homólogos franceses.
En aquella época, a diferencia de los chefs actuales, ningún cocinero bautizaba a sus platos, por lo que, para designar aquella salsa oscura, gelatinosa y sumamente sabrosa se aplicó el término "salsa española". Posteriormente también llamada demi-glace (media glasa) e incorporada de inmediato al recetario francés, que la ha enarbolado como propia desde entonces. Menos mal que la Historia a veces es nos brinda personajes como Palafox, Daoíz o Velarde que equilibran un poco las cosas.


